Todos los finales tienen un principio y en general, a pesar de los todos los esfuerzos posibles, el final depende en un alto grado del principio. Si no que se lo digan al Big Bang. La cuestión hablando de proyectos me vino de nuevo a la cabeza por un comentario en esta entrada de Tic616 sobre implantadores de ERP. Decía este lector anónimo que
“los pocos proyectos que se consideran un éxito, requiere mucho esfuerzo especialmente en la venta y arranque del mismo, allí donde se sientan los pilares del mismo.”
Cuanta razón. Evidentemente esto es sabido por todos. Lo “aprendes” en innumerables textos de proyectos e ingeniería de software, lo vives en el día a día. Pero aún con todo es viéndolo escrito por otros, en un contexto diferente y no en una clase teórica o en un libro donde, de repente te cala hasta el fondo, donde te impacta de verdad.
Yo realmente sufro como muchos las carencias que en muchas ocasiones esa fase de un proyecto tiene. En general la venta y el arranque tiene muchos defectos. En especial por lo que de la venta sabes cuando llegas al arranque del proyecto. En muchos proyectos he sufrido a lo largo del mismo los problemas que genera el que a un cliente se le haya vendido aquello que luego no es. Léase que el cliente cree que el sistema hace lo que no hace. Léase que el jefe del proyecto no tiene constancia de una parte que verbalmente se acordó y no se descubre hasta la formación cuando el cliente pregunta por ello. Léase que el cliente no ha explicado adecuadamente su estructura y hemos ofertado pensando en mucho menos.
Estas cosas pasan, y cuando pasan te toca sufrir para sobrevivir, sabiendo que nadie va a quedar contento, que la imagen de todos va a quedar muy dañada. Tanto la de tu empresa con el cliente como la del cliente con la empress, como la tuya en el cliente y la tuya en tu empresa. Pero huir no es una opción, uno es profesional y se debe a los objetivos del proyecto pero ¿Cuales son estos ahora? Si ambas partes entendieron cosas distintas ¿Cómo satisfacer a las dos partes? El cliente tiene que quedar satisfecho, pero a ti te paga tu empresa.
Por la experiencia que he tenido en muchas ocasiones el Jefe de Proyecto, y todo el equipo, quedan desamparados. Nadie en la organización quiere tomar el toro por los cuernos. ¿Qué van a hacer? Les alertas que el proyecto no es lo que se esperaba… que hay mucho más…. ¿Van a ir a decirle al cliente que no puede ser? Evidentemente no. No vaya a ser que este cliente, que es importante, se mosquee y rompa el contrato. Se enrocan en que no será para tanto.
Pero el tiempo pasa, y la realidad es tozuda. Meses más tarde, después de no haber dado indicaciones de “parada” a la dirección del proyecto, de haber dado calladas o respuestas ambiguas, cuando el proyecto se alarga de forma patente vienen las preguntas, y con ellas las respuestas, ahora sí. ¿Y ahora quien lo dice?
En definitiva da igual. Más vale repasarse algunas reglas y al toro, a explicarle al cliente qué es lo que hay, lo que debería haber habido y todo lo que no. Lo que uno aprende en el proceso es que en general, tu intuición, tu instinto, siempre es bueno, que tienes que ser más fiel a ellos y ponerte firme en tu organización para que no dejen pasar las cosas. Esta situación, tratada de inicio seguro que es mas fácil. Si el cliente al explicárselo al principio nos hubiera dejado, igualmente lo habría hecho meses después con el proyecto siendo insatisfactorio con ellos.
No obstante toda esta reflexión es “egocentrista”, solo hablo de mi organización y no es justo. En estas situaciones siempre es culpa de las 2 partes, pero evidentemente la otra no la puedo arreglar. En cliente suele llevar a muchos implicados a las presentaciones de proveedores, pero luego no cuenta con ellos para revisar la oferta y negociar el precio. Proceso en el que se suelen caer “funcionalidades” para ajustar el precio o el tiempo y que luego este o aquel patrocinador reclama como must-have y eso en general no pasa el primer día, ni el primer mes.
El cliente también se suele aprovechar de la fase de ajustes para “colar” de todo. O bien no entra en razones a la hora de definir un equipo de proyecto y unos por otros se van pisando y gastando recursos… “la oferta incluye 8 informes y ya están realizados- ¿Por quien? ¡yo necesito esto y aquel!”
Vamos que ando estos días quemadillo.
Escrito por lboisset
Escrito por lboisset
Escrito por lboisset
Y estoy con el de Covey, parece "denso", eso es bueno.
Al final me lo he comprado. Y cuanto me alegro. Me está gustando mucho. Hay mucho de diseño pero partiendo de la usabilidad y no de la estética como los libros de mi mujer
Networking!! Parecía que iba a ser más serio pero parece uno de autoayuda. Le voy a dar una oportunidad
